lunes, 28 de septiembre de 2015

TIEMPO DE VINO Y ROSAS

                                                          TIEMPO DE VINO Y ROSAS

¡Que época aquella…! Nostalgias del pasado, que dejaron una profunda huella en esa compañía de gentes iguales que nosotros, jóvenes que teníamos muchas expectativas, unos de llegar a ser ingenieros, otros ferroviarios, inventores… nos mostrábamos lo que sabíamos en cuadernos de notas, en pequeños diagramas escritos en trozos de papel. Así, dicho sea de paso, impresionábamos a las chicas que podíamos, con nuestra desarrollada cultura del diseño de máquinas imposibles, alguno de nosotros tenía determinada cualidad en cuanto al dibujo se refiere, a ese le tocaba a base compás y tiralíneas, segmentos y escuadras que nos hacían felices.
Todo quedaba en agua de borrajas, esa es la verdad, salvo alguno que otro, que se tomaba en serio lo que estaba haciendo y tenía claras las ideas en la cabeza. Si os he de ser sincero, para aquel tiempo yo estudiaba en una escuela de Formación profesional en Hospitalet, y me gustaba ir a algunos lugares con los amigos y amigas, discutir sobre temas de mecánica aplicada, nos rodeaban y las invitábamos a tomar un cubata, o cualquier otra cosa que quisieran. Eso nos daba la suficiente importancia para luego, acompañarlas a sus casas e intercambiar unos besos y caricias que sabíamos, que a la próxima vez tendríamos probablemente alguna que otra recompensa mayor.
Sí eso fue lo que sucedió en algunos casos, en otros las cosas iban más aprisa, al cabo de unas semanas ya veías a algunos, emparejados con algunas. Emparejados para comprometerse hasta el punto de casarse, luego sé de algunos de ellos, que con el tiempo no pudieron llevar a cabo sus sueños o sus objetivos lo mismo da. Así algunos de ellos desaparecieron del mismo modo que aparecieron, el matrimonio se disolvió y cada cual persiguió sus propios fantasmas.
Algunos de nosotros nos volvimos alcohólicos, estábamos tan acostumbrados a ir al bar a seguir debatiendo cuestiones relacionadas con nuestros logros, que no nos dábamos cuenta de la esclavitud en la que estábamos cayendo. Algunas veces era una botella o dos de tequila las que caían entre risas, otras eran de bourbon o ginebra azul Bombay. Pasados unos pocos años, nos apercibimos que estábamos arruinando nuestras vidas, sin norte al que acudir, sin propósito alguno en la vida. Algunos perdimos hijos, otros, todo, esposa, casa e hijos, y acabamos en las parcelas que están reservadas a los marginados.
¡Hay aquellos días de vino y rosas…! Cuanto dieron de sí entonces, pero es que la vida corre mucho, nosotros no teníamos la vida de la vaguedad que nos embargaba, por otro lado nuestros sueño era ser eso, inventores, hasta hubo uno que, cambió radicalmente sus parámetros y se hizo poeta, escribía pequeños escritos románticos en una pequeña mesa sentado en la Rambla para los turistas, sabía francés y eso le ayudó en algo, a conseguir vivir en una pensión barata del barrio chino.
Ahora que ya soy viejo, me pregunto todavía… ¿Qué es mejor, el vino o las rosas?


                                                       --------------------------------

No hay comentarios:

Publicar un comentario